sábado, 18 de julio de 2009

Reconstruir el pais

Construir la nueva mayoría

Son tan grandes los desaciertos, ineptitud y prepotencia del régimen,que éste ya no logra percatarse del desmoronamiento o caída de eso quese consideraba su prestigio internacional, tan sólo soportado por esospetrodólares que se fueron colocando a todo lo largo de la geografíacontinental.
Ya ha transcurrido una década interminable de errores, desatinos otorpezas, sempiternamente acompañados de insensibilidad y corrupción;demostrando una total incapacidad conciliatoria, desperdiciando laoportunidad que le brindó la historia de consolidar las reformas haciauna sociedad más justa que la mayoría de los venezolanos demandaba.
El lapso de confianza tan prolongado estuvo alimentado por losfabulosos ingresos que significaron los altos precios del petróleo yla recurrente promesa de gobernar en beneficio de los pobres, cuandola ineludible realidad nos indica que la pobreza se ha incrementado aniveles que amenazan con una explosión social. De cada diez personaseconómicamente activas, siete tratan de subsistir en la economíainformal o no consiguen empleo.
Los servicios públicos se encuentran en situación de extremadeficiencia. Ya está presente una acumulación de insatisfacciones. Acáno se trata de visiones ideológicas, sino de problemas cotidianos yconcretos. Acá en lugar de crear riqueza, empleos y una sólidaestructura económica para consolidar los extraordinarios ingresos, semalbarató el porvenir de toda una generación, regalando dinero a susamigos del extranjero y a sus secuaces, creando una nueva burguesía“revolucionaria”.
Ya el ciudadano común dejó de creer en ese argumento de que todo esculpa de los gobiernos anteriores y se niega a seguir dando crédito alas promesas presidenciales de que en el futuro las cosas mejorarán.
Si analizamos someramente todo lo ocurrido en ese lapso, el resultadose puede condensar en exceso de soberbia y desconocimiento de lahistoria, pues se hace evidente que el régimen pretende reeditar todaesa fallida -y dolorosa experiencia- de la Europa del Este, que sesustentó en la estatización de la economía, en la concentración depoder en un solo hombre o su grupo (la Nomenklatura) con un solopartido y la feroz represión a los opositores, llegando a criminalizarlas protestas de los ciudadanos... tal como viene ocurriendo ennuestro país; a lo que debe sumarse la inexistencia de controlesmutuos de los poderes públicos, con una Asamblea totalmente sumisa alas exigencias del Ejecutivo, y con un Tribunal Supremo totalmentesubordinado al Ejecutivo. Todos los poderes están concentrados en elpresidente y se ajustan a su voluntad.
Y ante este panorama, en conjunción con los temas álgidos, duros eineludibles, que el régimen viene evadiendo -la inseguridad, eldesabastecimiento y la inflación - se hace impostergable irsepreparando, sin pausa pero sin prisa, para la próxima agendaelectoral, construyendo una nueva mayoría, considerando que ya lagente está cansada de tanta demagogia, de tanta violencia y de tantosdisparates.
Hay muchas labores por realizar para empezar a reconstruir nuestrademocracia: fortalecer a los partidos democráticos, nutriéndoles conesa juventud que seguro logrará motivar a la ciudadanía. Pero la másimportante consiste en formar mayorías cultivando pueblo, con lasemilla de la concordia, sin demagogia, resentimientos, intoleranciani sectarismos.