En 2005, algunos cientificos del Safar Center Resucitacion de la Universidad de Pittsburg en Estados Unidos, extrajeron la sangre del cuerpo de algunos perros y la sustituyeron por una mezcla salina enfriada con oxigeno y glucosa. Esto provocaba la muerte clinica de los animales, tras transcurrir tres horas les extraian la mezcla insertada y posteriormente les devolvian su sangre, tras ello eran sometidos a un pequeño elctrochoque y los perros resucitaban.
Algunos de los animales mostraron daños permanentes.
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