La razón es por qué el instrumento para medir la temperatura,
puede convertirse en un arma mortal. ¿Por qué? Por qué este metal
resulta más nocivo para la salud de lo que nos imaginamos, tan
solo una cantidad como la que contiene un termómetro basta para
contaminar a ¡los peces de un lago de ocho hectáreas!.
El mercurio se emplea también en implantes dentales, focos
fluorescentes y pilas, así como del pescado y del atún enlatado.
Sin embargo, cuando se rompe un termómetro de cristal y el
mercurio no se limpia correctamente, éste se esparce por la casa
a medida que caminamos, barremos o aspiramos, formándose
una amenaza latente para la salud.
¿Qué efectos produce en el cuerpo? En el caso de las mujeres
embarazadas, presenta un mayor peligro, pues afecta el desarrollo
cerebral del feto, hasta diez veces más vulnerables que de un
adulto, provocando así, problemas para el aprendizaje; también
daña la médula espinal, los riñones y el hígado.
El mercurio afecta el sentido de la vista, la habilidad para sentir
y hacer movimientos. Es importante hacerse analisis sanguíneos,
si se cree se tenga un exceso de este metal, pues según la OMS
al año mueren entre 50,000 y 70,000 personas por esta causa.
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